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A menudo vemos algunos padres al borde de la desesperación intentando controlar las rabietas en niños, sin llegar a conseguirlo, incluso con rabietas en bebés. 

Otros, por el contrario, deciden ignorarlos y otros muchos se involucran tanto en la rabieta que se ven envueltos en una pelea con sus pequeños, llegando incluso a pegarles.

Si fuéramos realmente sinceros, a muchos de nosotros y frente alguna situación que nos molesta mucho,  nos entran ganas de formar uno de esos berrinches.

Sin embargo, sabemos que no podemos hacerlo y hemos aprendido a utilizar otras herramientas para controlarlo.

Los niños, sobre todo los más pequeños, no saben cómo lidiar con la rabia que puede darles no hacer lo que quieren o no conseguir lo que desean, sencillamente porque no cuentan con esas herramientas.

Esto no quiere decir que vamos a dejar que hagan lo que se les antoje en el momento que quieran sin ningún tipo de control.

Se debe ir educando al niño con mucha paciencia y amor, enseñándole a manejar los sentimientos negativos.

¿Qué es una rabieta?

Es importante que sepas que cualquier manifestación de enfado no es una rabieta. Esto es importante que lo tengas claro y así ya habrás dado el primer paso para saber cómo actuar ante las rabietas. 

Las rabietas las podemos comparar con una explosión, donde el pequeño saca fuera la gran cantidad de rabia, ansiedad y frustración que siente por no haber conseguido lo que quería o no lograr hacer algo.

Manifiesta todos esos sentimientos negativos de muchas formas, puede gritar, tirarse al suelo, lanzar objetos, agredir a quienes se encuentren cerca e incluso hacerse daño ellos mismos.

La etapa de las rabietas suele ubicarse entre el año y medio y los 3 años. Se considera que es una etapa normal y que contribuye a desarrollar el manejo de las emociones negativas como la frustración y la rabia.

¡Pero no te preocupes! A medida que el niño va creciendo van desapareciendo.

¿Por Qué se Producen las Rabietas?

Suelen originarse por un sentimiento de frustración y rabia, ante la imposibilidad de hacer lo que se quiere.

Por lo general, es una reacción ante alguna indicación o negativa por parte de los padres o adultos a cargo.

Los pequeños no manejan bien este concepto tan usado por los adultos de “después” o “espera”. Los niños quieren todo ahora y por eso se abre la caja de la rabia. 

Cuando el niño se encuentra pasándolo bien o distraído en algo y recibe la instrucción que debe dejarlo porque debe hacer otra cosa que no es de su interés, puede desencadenarse fácilmente una rabieta.

Quizás el mayor detonante sea el famoso “NO”. Cuando el pequeño quiere algo y por alguna razón recibe como respuesta un NO, se siente frustrado y muy molesto.

Hay que tratar de entender que los niños con rabietas no son capaces de expresar su inconformidad de igual manera que un adulto y que lo que para nosotros puede ser una tontería para el pequeño es algo realmente importante.

Una rabieta también puede darse sólo para llamar la atención, sin que exista un factor externo que la provoque.

¿Qué No se debe Hacer ante un Berrinche?

Todos los niños atraviesan por uno de estos episodios alguna vez en sus vidas. Se enfadan, gritan, lloran, patalean, rompen cosas…

¡Tranquila! y Ten paciencia. 

A continuación te mostraré qué es lo que no debes cuando te enfrentes a una de ellas.

Complacer el Deseo

Si se cede ante la petición del niño, le estarás creando la idea que puede conseguir lo que quiera a través de ese método.

¡Bajo ningún concepto CEDAS!

Gritar o Pegarle al Niño

Sometiéndole a este tipo de castigo no se consigue nada .El pequeño aún no es capaz de entender del todo que eso está mal, solamente está dejando salir lo que siente.

Perder el Control

Si pierdes la calma la situación empeorará. Serás participe de la pataleta y el niño creerá que puede manejarte de ese modo.

Lo ideal es permanecer como si nada estuviese ocurriendo, sin dejar de velar por su seguridad.

Después de la Rabieta

Cuando el pequeño se haya calmado, seguramente se sentirá un poco perdido y buscará la protección y afecto de sus padres.

Acercarse al niño de una manera afectuosa para reconfortarlo está bien. No es recomendable hablarle en un tono fuerte y amenazador.

Por el contrario, explicarle que ese comportamiento no es la mejor manera de expresar sus sentimientos y darle ideas de cómo puede hacerlo, es lo indicado en estos casos.

No se debe cometer el error de darle al niño lo que quería porque se ha calmado. Eso sería premiar una conducta inapropiada.

¿Cómo Prevenir la Rabieta de mi Hijo?

Las rabietas pueden prevenirse analizando el comportamiento de tu hijo, con el fin de descubrir qué es lo que causa tanta rabia que explota de esa manera.

Saber cómo gestionar la rabia en los niños y prevenirla no es tan difícil. No se trata de evitar todo lo que le molesta, pero si se puede modificar ciertas acciones que quizás sean las que las provocan.

Por ejemplo, si está jugando y es la hora del baño, en lugar de ordenarle categóricamente que deje el juego o levantarlo sin más, se puede recrear una situación en la que los juguetes se van a descansar o también deben ir a bañarse.

Lidiar con las rabietas no es fácil, pero es posible con calma, paciencia y mucho amor.

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